¿Qué sabemos de los probióticos?

Probiótico. La palabra de moda. Algunos no saben que existe. Otros la conocen pero no saben lo que es. Y otros ni se interesan en saberlo.

Así que comencemos por el principio. En nuestro cuerpo conviven con nosotros en simbiosis (aportando un beneficio mutuo) microoganismos vivos (hongos y bacterias). Se encuentran en nuestra piel, en zonas mucosas de nuestro cuerpo y en todo nuestro sistema digestivo. Son además la primera barrera de defensa de nuestro cuerpo, ya que evitan que bacterias, hongos y virus perjudiciales quieran infectarnos. Todos hemos oído hablar alguna vez de la famosa «flora intestinal», concepto usado para hablar de los microorganismos vivos que crean un microecosistema llamado «microbioma» en el interior de nuestro intestino. Si, tenemos bacterias y hongos que viven dentro y fuera de nosotros, y además, son muy importantes para nuestra salud, el equilibrio de nuestro cuerpo e incluso nuestro estado de ánimo y comportamiento.

Dada la importancia de estos microorganismo hay que cuidarlos para que estén siempre felices en su ambiente y quieran quedarse con nosotros. Por regla general, nuestra flora intestinal se regenera por si sola cada cuarenta y ocho horas. Lo que significa que un fallo en el medio ambiente en el que viven puede ser perjudicial para las nuevas colonias pobladoras de nuestro intestino. De ahí la importancia de dos nuevos conceptos: los «probióticos» y los «prebióticos».

Ahora si, ya podemos definir de una forma fácil y entendible que son los probióticos. Son microorganismos vivos que son agregamos directamente al sistema. Puede ser en forma de cápsulas, en polvos, en bebidas o productos fermentados, etc.

Y ahora viene otra cuestión muy importante: ¿cuándo tenemos que tomarlos?. En los últimos años hemos visto como ha cambiado el modelo de vida. Cada vez se busca una vida más sana y la gente empieza a preocuparse más por su salud. Buscan la manera de llenarla de productos que también sean sanos, para nuestra alimentación y porque no para nuestra suplementación. Pero es importante siempre no seguir las modas de forma ciega, hay que informarse y consultar con profesionales antes de usar cualquier tipo de suplementación.

En este caso los probióticos serían un suplemento. Algo que tomamos para complementar nuestra alimentación. Y la pregunta es: ¿realmente es necesario para nuestra salud suplementarnos con probióticos? La respuesta es un rotundo «no». Los probióticos han nacido como una forma de ayudar a nuestro cuerpo a regular la flora intestinal cuando el solo no puede. Y estos casos en los que no puede son muy específicos: cuando estamos tomando un tratamiento de antibióticos, cuando tenemos problemas de permeabilidad intestinal, cuando sufrimos de algún tipo de infección o parásito intestinal, cuando sufrimos cuadros de diarreas, cuando nuestras defensas bajan mucho y requerimos de un apoyo, etc.

Suplementar en exceso con probióticos puede crearnos un intestino vago que por si solo no se regenere de forma adecuada al mismo tiempo que perjudicamos la variabilidad de cepas que puedan convivir en el mismo. Es decir, nuestro intestino tiene por si mismo la capacidad de regenerarse y hay que dejarle que trabaje. Además, la variabilidad de cepas de bacterias que viven con nosotros es más amplia y desconocida de lo que pueda venir en una cápsula, así que de forma natural es mejor una variabilidad que ayuda a mantener el equilibrio interno y las defensas por si solo.

Por otro lado, si lo que queremos es ayudar a que nuestras bacterias estén felices y sigan regenerándose e implantándose en nuestro intestino, tenemos el otro concepto mencionado anteriormente, los «prebióticos». Éstos podrían definirse de forma simple como «la comida de las bacterias». Son fibras vegetales que ayudan a crear un ambiente idóneo para las bacterias, un ecosistema apetecible para que puedan quedarse y hacer sus funciones. Son fibras que no son digeribles por nosotros pero resultan muy eficientes para nuestras bacterias internas. Y son tan fáciles de incorporar a nuestra dieta como tomar: cereales integrales, frutas y verduras completas, así como legumbres y semillas. Todos ellos alimentos ricos en fibra que ayudan a nuestra flora intestinal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*