Ayuno, ¿para qué sirve?

Seguro que has oído hablar recientemente de algo llamado «ayuno intermitente» o simplemente «ayunar» en general. Seguro que tienes algún amigo/a o conocido/a que te dice que lo hace con frecuencia. Pero realmente, ¿sabemos lo que significa el ayuno? Vamos a empezar por lo más básico. Primero de todo definiremos que es el ayuno y que es ayunar.

Según la Real Academia de la Lengua (RAE) se define el ayuno como:

  • acción y efecto de ayunar,

  • abstinencia de toda comida y bebida desde las doce de la noche antecedente,

  • que no ha comido,

  • privado del algún gusto o deleite,

  • que no tiene noticia de lo que se habla, o no lo comprende.

Y ayunar se define como:

  • abstenerse total o parcialmente de comer o beber,

  • abstenerse total o parcialmente de tomar alimento o bebida por precepto religioso,

  • privar o estar privado del algún gusto o deleite.

Una vez que estos dos conceptos han quedado algo más claros, vamos a meternos más en materia.

Tradicionalmente el ayuno ha formado parte de rituales religiosos muy concretos. En el Cristianismos encontramos la Cuaresma, donde el ayuno se lo considera simplemente como una reducción de la cantidad de comida que ingerimos habitualmente, reduciéndolo a una comida principal más dos comidas pequeñas. El ayuno en el Anglicanismo por otro lado, se refiere a la cantidad de comida que ingerimos. También encontramos el ayuno de los Ortodoxos, donde todo acto de fe involucra cuerpo y alma al mismo nivel. En el ayuno ortodoxo coinciden la privación de ingerir productos de origen animal, aceite, vino, así como la abstinencia sexual. En el Protestantismo, el ayuno constituye un acto de elección individual, de manera que cada persona es libre de elegir si ayuna o no, así como las fechas en las que decida practicarlo. Y así podemos seguir enumerando todas las demás. En general el ayuno se considera un acto de purificación del cuerpo para estar más cerca de Dios. Para los judíos el Yom Kippur es el día judío del arrepentimiento, considerado el día más santo y más solemne del año. Su tema central es la expiación y la reconciliación. La comida, la bebida, el baño, y las relaciones conyugales están prohibidas. El ayuno comienza en el ocaso, y termina el anochecer del día siguiente. En el islam, el ayuno del mes de ramadán, es el cuarto pilar del islam y una de las características del islam más conocidas entre los no musulmanes. La palabra ramadán designa, fuera de la lengua árabe, más el propio ayuno que el mes.

Así que podríamos decir que el ayuno siempre ha estado presente en nuestras tradiciones y culturas. Ya sea por un motivo religioso, de creencia, fe, o simplemente de salud, queda constancia de que el ayuno es parte de la purificación y limpieza de nuestro cuerpo. Es un ejercicio saludable. Dar un descanso a nuestro cuerpo de procesar alimentos durante unas horas, una semana o un mes, puede traernos muchos beneficios.

La fase de ayuno más importante en nuestro día a día se produce mientras dormimos. Esas hora de sueño, además de servirnos para descansar del día, ayudan a nuestro cuerpo a repararse y eliminar todas las toxinas del día. Nuestros órganos trabajan mientras disfrutamos del placentero sueño reparador. Si además dejamos que las horas entre la última comida que tomamos (la cena) y la primera del día siguiente se alarguen aún más ayudamos a nuestro cuerpo.

Si nos fijamos por ejemplo en los horario de alimentación que tenemos en España y el resto de Europa, hay algo que nos llama la atención y es el hecho de que nosotros cenamos muy tarde. Sobre las 21:00 o las 22:00h hacemos nuestra última comida. Mientras que los demás países lo hacen entre las 18:00 y las 19:00h. Dejando así un margen mayor de horas para que el cuerpo descanse de la digestión y pueda dedicarse a hacer otras cosas. Y si somos capaces de que nuestra última comida del día sea a las 16:00h, entonces estaremos dentro del rango para hacer el conocido como «ayuno intermitente».

Hay otras formas de hacer ayuno, se puede hacer un día a la semana, o una semana entera. Existe además el «ayuno terapéutico» que se hace en centros y clínicas especializadas bajo la supervisión de especialistas. Lo que si que hay que tener muy claro es que el ayuno no es para todo el mundo y antes de hacerlo siempre hay que consultar con un especialista, ya sea un médico-nutricionista o un nutrionista-dietista.

Si queréis saber más sobre este tema, os interesa conocerlo mejor y tenéis curiosidad por probarlo, no os podéis perder nuestro evento del día 13 de diciembre. Tendremos a Lola Rosas que nos ampliará mucho esta información. Os esperamos.

 

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