CONSUMO RESPONSABLE

Si hay algo claro en la sociedad que hemos construido, es el hecho de que el consumo se ha desbordado. Compramos por encima de nuestras posibilidades (a nivel de producción global) y nos hemos acostumbrado al «usar y tirar» sin pensar dónde va lo que tiramos. Desde los gobiernos nos responsabilizan de no gestionar bien nuestras basuras y no hacer uso de los sistemas de reciclaje. Pero claro está que tampoco ese sistema es muy de fiar. Claramente la solución no es reciclar las basuras que generamos, sino directamente ir al problema de base, que es no generar esa basura y así no hay que reciclar ni hacer una gestión de residuos.

Desde que los primeros plásticos aparecieron en nuestras vidas hasta ahora ha pasado mucho. Y lo que se vio en su momento como un material perfecto para conservar, guardar y almacenar los alimentos y multitud de productos, se ha convertido en un grave problema a escala mundial. Nadie discute el hecho de que un material que pueda durar mucho tiempo sin descomponerse ni degradarse no sea bueno para ciertas cosas. Pero cuando hablamos de productos con una vida media muy corta, el plástico no es la mejor opción para acompañarlo.

Dado que es la propia sociedad la que tiene en su mano la posibilidad de cambiar algo, comienza desde cada uno de nosotros el rechazo a este material en determinados sectores de servicios básicos, como puedan ser la alimentación y la higiene. Por eso es muy importante hacer un consumo responsable. Y queremos darte algunos consejos para esto.

Primero de todo. No aceptes bolsas en las tiendas para guardar tus compras. Acostúmbrate a llevar siempre una bolsa de tela en tu bolso. No ocupan mucho espacio, no pesan y son muy prácticas. Y cuando vayas a hacer la compra no olvides tu cesta o tu carrito. Se han usado toda la vida y no han pasado de moda.

 

Ve a comprar a pequeños comercios donde sepas que puedes llevar tus propios envases, como fruterías, carnicerías, pescaderías y tiendas de granel de tu barrio o que haya en tu ciudad. Apoyar a los pequeños comercios es siempre la mejor opción, más sostenible a largo plazo.

Haz siempre una lista de la compra con las cosas que realmente te hacen faltan. No compres cosas que finalmente no consumirás o usarás porque acabaran formando parte de la basura, y es lo que intentamos reducir.

Haz y elabora en casa todo lo que puedas. En cuanto a la alimentación, no se tarda mucho en trocear un fruta o picar una verdura, así que evita comprar productos de este tipo, ya preparados y envasados. Intenta cocinar en casa y no comprar productos precocinados, que además de ser poco saludables, siempre vendrán en envases de plástico o aluminio. En cuanto a la cosmética y los productos de limpieza, existen muchas formas de elaborarlos caseros y con muy buenos resultados. Lo remedios caseros tradicionales como el vinagre y el bicarbonato vuelven a estar de moda.

Tenemos que ser muy conscientes de lo que compramos y lo que generamos con nuestra compra. Hay que pensar que cada gesto cuenta, y aunque pensemos «por uno no pasa nada», si todos hacemos ese mismo pensamiento el problema seguirá ahí. Todos somos responsables de lo que suceda, ya que ahora plantamos las semillas para nuestro futuro.

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