DIETAS SIN HIDRATOS

Para hablar sobre las hidratos de carbono tenemos que empezar por el principio. Tenemos que saber qué son y qué función cumplen en nuestra alimentación. Los hidratos de carbono son macronutrientes (sustancias contenidas en los alimentos en mayor proporción), y junto a las proteínas y los lípidos (grasas) son los componentes de cualquier alimento. Más concretamente, los hidratos de carbono son nutrientes principalmente energéticos, que se utilizan como combistible celular, ya que se obtiene energía de ellos al quemarlos (oxidarlos) en el interior de la célula.

Tradicionalmente los alimentos han sido clasificados en función a la mayor proporción de estos tres macronutrientes, es decir, en hidratos de carbono, en proteínas y en grasas. Hoy día se sabe que esta clasificación de los alimentos es un error, ya que desde un punto de vista nutricional su importancia está, no solo en la cantidad de macronutrientes que aporte, sino en cuáles son esos macronutrientes y cuál es su contenido en micronutrientes (vitaminas y minerales). Lo que si está claro y es importante tener en cuenta, es que en nuestra dieta deben estar presentes tanto los hidratos de carbono, como las proteínas y las grasas. El origen de éstos, es decir, los alimentos de los cuales los obtengamos, ya es otra historia.

El alimento del que obtenemos más hidratos es sin lugar a dudas el pan. Vivimos en un país tradicionamente panero, no hay comida sin pan. Ya sea blanco, integral, de cereales, con semillas o de molde, nos gusta comer con pan. Una tradición o costumbre que debemos ir mejorando y retirando, ya que en cierto sentido, abusamos mucho del pan. Un exceso de hidratos de carbono puede hacer que engordemos. Si pensamos en que los hidratos son la forma de obtener energía de nuestro cuerpo, debemos entender también que si no gastamos esa energía, al final nuestro cuerpo la almacena para cuando sea necesaria. Así que la ingesta debe ser propocional a la cantidad de energía que gasta nuestro cuerpo diariamente, tanto para sus funciones vitales como para el ejercicio físico que realicemos.

Por otro lado, muchas personas asocian los hidratos de carbono al «azúcar» y no quieren ingerirlos porque dicen que son «azúcares». Bueno, estoy es cierto y no es cierto al mismo tiempo. Los hidratos de carbono son moléculas formadas por moléculas más pequeñas, para que podamos entenderlo, son cadenas de moléculas. Así podemos encontrar desde las más complejas, como es el caso de las fibras y los almidones (los poliscáridos). Pasando por los oligosacáridos (formados por 10 moléculas), los polioles (alcoholes de azúcares) y los disacáridos (2 moléculas). Hasta las más sencillas, que son la glucosa, la fructusa y la galactosa (los monosacáridos). 

Así que, desde un punto de vista del metabolismo energético de nuestro cuerpo, no es lo mismo ingerir directamente unas formas u otras. Eso cambiará el balance energético, es decir, la energía que se usa en el proceso metabólico y la energía que se obtenga al final. Ingiriendo lo que se denomina «azúcares simples», la metabolización de estas moléculas es mucho más rápida, sube más el azúcar en sangre y se produce más energía que el cuerpo debe gastar. Por otro lado, si ingerimos lo que se denomina «azúcares complejos», el proceso de metabolización serás más lento, no subirá tanto el azúcar en sangre y la energía obtenida será gasta poco a poco. En definitiva, que según la situación de nuestro cuerpo, nuestra actividad diaria y nuestras enfermedades será más recomendable en cada momento un tipo de hidrato de carbono diferente.

Dicho esto, retirar completamente ciertos alimentos de nuestra dieta diaria no tiene mucho sentido. Retirar el arroz, el pan, cereales o la pasta no tiene por que ser necesario si queremos reducir azúcares en nuestra dieta. En su lugar, lo que hay que hacer es controlar el consumo y saber cuando es mejor tomar uno u otro y en qué cantidad, y si es mejor tomarlos integrales o refinados. Existen además algunos alimentos, como las legumbres, que se han metido siempre en el saco de los hidratos de carbono, sin tener en cuenta su contenido nutricional. Su aporte de hidratos complejos y su aporte tanto de proteínas como de minerales y vitaminas, es más importante nutricionalmente que meterlos en el saco de los «azúcares».

Si estás pensando hacer una dieta sin hidratos de carbono o bien comenzar a reducirlos siempre es mejor ponerte en manos de un profesional, que te guiará, aconsejará y recomendará lo mejor según tu estilo de vida, tus gustos y tus necesidades.